Adoptar una buena postura te permitirá a ti o a tu hijo músico tocar sin esfuerzos innecesarios, prevenir tendinitis y otras enfermedades típicas del sistema musculoesquelético y, en definitiva, crear un sonido más agradable y armonioso.
Antes de jugar: prepárate bien
Algunos consejos para adoptar una buena postura. El músico es un deportista de primer nivel. Como él, deberá calentar y estirar antes de jugar. Este consiste en calentar los músculos para no lesionarlos jugando con frío y buscando la máxima flexibilidad. Por ejemplo, los pianistas harán algunos estiramientos con los dedos. También pueden hacer algunos calentamientos de muñeca (girando ambas manos juntas) antes de comenzar. Los cantantes vocalizarán para calentar las cuerdas vocales. Algunos ejercicios de respiración ayudarán a aliviar las tensiones y preocupaciones acumuladas durante el día.
Los padres músicos se asegurarán de que sus hijos no carguen cargas pesadas durante el día. Puedes pensar en comprar un segundo juego de libros escolares o una mochila con ruedas para aligerar y proteger tu espalda (previniendo en particular la escoliosis).
Antes de jugar: configúralo correctamente
Entonces será cuestión de instalarlo correctamente en tu instrumento. La pauta es mantener una alineación vertical satisfactoria de la columna sobre una pelvis flexible y cómoda con una postura de la cabeza recta. Y repartir bien el peso en todos sus puntos de apoyo alrededor de este eje central.
Recuerda que la mayoría de los instrumentos que tocan tus hijos fueron diseñados por y para adultos y especialmente para adultos diestros. Por lo tanto, inmediatamente le quedará claro que es necesario un mínimo de precauciones y planificación.
En el piano, los pies del niño deben tocar el suelo. Será recomendable que los más pequeños instalen escaleras elevadoras si es necesario. Además, el niño no debe estar demasiado cerca del instrumento. Para ello, no dudes en alejar sus heces para que pueda desarrollar mayores movimientos y proteger sus codos.
Una almohada mimará tu coxis.
La mala postura, si se repite, se arraigará como un viejo hábito. A menudo se trata de una serie de movimientos incorrectos que el cuerpo intenta compensar y que provocan sufrimiento y lesiones.
Tomemos el ejemplo del guitarrista: sostiene su instrumento hacia la izquierda. Desequilibra los apoyos colocando todo el peso sobre la pierna izquierda. En este caso, no dudes en colocar un taburete debajo de tu pie derecho para reequilibrarlo.
Juega sin forzar, sin dolor
Mientras tocan, algunos pianistas llevados por la pasión se inclinan en vano. Presionarán las teclas como si las estuvieran martillando. Algunos guitarristas ponen a sus nervios más tensión de la necesaria al colocar el antebrazo derecho sobre la guitarra. Otros se desploman, pensando que se están relajando.
Coralie Cousin, fisioterapeuta musical, analiza estas malas posturas en su libro “El músico deportivo de alto nivel” publicado por Éditions Ad Hoc. Explica, con diagramas de apoyo, cómo prevenirlos y corregirlos. Recomienda dividir tu tiempo de trabajo en sesiones de 15 minutos seguidas de un descanso de 5 minutos para estirarte y pensar en otras cosas, esta vez ayudando a tu cerebro a asimilar conocimientos. Durante esta pausa es posible realizar un automasaje para recuperarse del esfuerzo.
En cualquier caso, nunca se superarán los 45 minutos consecutivos de juego.
Asimismo, la noción de progresión es esencial: empezaremos a jugar lentamente y luego, gradualmente, cada vez más rápido.
La aparición de dolor no debe tomarse a la ligera. Es un grito del cuerpo para advertirnos.
Como ocurre con los deportistas de élite, es una señal de que hemos ido demasiado lejos y que hay que consultar lo más rápido posible.
Si los métodos de conciencia corporal y postural como el método Alexander o Feldenkrais son excelentes en la prevención para los músicos, cuando hay dolor es necesario contactar a un especialista para realizar una evaluación fisiodiagnóstica utilizando el instrumento.

Avances en ergonomía
¿Sabes? En los últimos años se ha avanzado mucho en términos de ergonomía. Se ha inventado un piano para zurdos, tu luthier puede adaptar tu guitarra si eres zurdo para que puedas tocarla con el cuerpo debajo del brazo izquierdo, ¡incluso hay reposamuñecas para clarinetes!
Conclusion
Adoptar una buena postura y preparar el cuerpo antes de tocar o cantar es un aspecto fundamental para cualquier músico. Al igual que los deportistas, los intérpretes utilizan su cuerpo como herramienta principal para realizar su actividad. Por esta razón, es importante prestar atención al estado físico, a la relajación muscular y a la preparación previa antes de comenzar a practicar o a presentarse en un escenario.
El calentamiento cumple un papel esencial en este proceso. Realizar ejercicios suaves antes de tocar permite preparar los músculos y articulaciones para el esfuerzo que realizarán durante la interpretación. Este hábito ayuda a evitar tensiones innecesarias, reducir el riesgo de lesiones y mejorar la comodidad al tocar un instrumento. Los pianistas, por ejemplo, suelen calentar los dedos con estiramientos y movimientos progresivos para ganar flexibilidad y precisión. Del mismo modo, los ejercicios de rotación de muñecas ayudan a relajar las articulaciones y a mejorar la movilidad de las manos.
En el caso de los cantantes, el calentamiento vocal es igualmente importante. Las vocalizaciones permiten preparar las cuerdas vocales de forma gradual, evitando forzarlas al inicio de la práctica. Además, los ejercicios de respiración contribuyen a mejorar el control del aire y a liberar tensiones acumuladas durante el día. Una respiración consciente y profunda ayuda a relajar el cuerpo y favorece una emisión vocal más estable y natural.
Mantener una postura adecuada también influye directamente en la calidad de la interpretación. Una posición equilibrada del cuerpo facilita la respiración, mejora la libertad de movimiento y permite que el músico se concentre en la expresión musical en lugar de luchar contra la incomodidad física. Por el contrario, una postura incorrecta puede generar fatiga, tensión muscular o incluso problemas físicos a largo plazo.
Además de los beneficios físicos, estos momentos de preparación también ayudan a entrar en una actitud mental adecuada para la práctica musical. Calentar antes de tocar permite concentrarse, dejar atrás el estrés del día y conectar con la música de una manera más consciente.
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