La magia que crea la música proviene de la disposición armónica de sus 12 notas pero también de los silencios que la componen, sin los cuales no habría ritmo, ni fraseo, ni respiración y, por tanto, no habría emoción. A continuación se muestran algunas formas de apreciar el valor del silencio e integrarlo en su práctica instrumental. Sigue leyendo
Silencio: una pausa

El silencio le dice al músico que deje de tocar. El pianista levanta el dedo del teclado, el guitarrista amortigua una nota en su cuello, el violinista detiene el arco, el percusionista suspende el gesto. Dependiendo de los instrumentos tocados, la calidad misma del silencio varía, por lo que la última nota tocada puede resonar en el espacio, en el cuerpo, en el corazón. En cualquier caso, la aparición del silencio obliga al músico a poner a prueba su capacidad de inhibición, su capacidad de detenerse repentinamente. Y para los niños, es un buen ejercicio que supone, por un lado, interiorizar el ritmo de la pieza, contar mentalmente el compás y luego marcar las pausas en el momento adecuado mientras se lee una partitura o se interpreta una pieza.
Para que puedan experimentar el silencio, nos gusta comunicárselo a los niños mediante onomatopeyas: “Chhhhhh-uuuu-uuu-tttt” para la pausa de cuatro tiempos, “Chhhhhh-uuuutttt” para el medio silencio de dos tiempos, “Chhhhhhuuuutttt” para el suspiro de un tiempo, por ejemplo. Se integran de manera que la duración de cada nota equivale a un silencio. También nos gusta hacerlos caminar al ritmo de la música y pedirles que se detengan bruscamente cuando detecten una.
En este breve vídeo las notas cantan o echan una siesta:
El silencio: una puntuación esencial
Así como el vacío secuencia las palabras de una oración, el silencio introduce puntuación, ritmo y atmósfera en la música. Es el suspiro que permite lo inusual en un ritmo sincopado o reggae, el silencio religioso al que se invita a petición del artista al comienzo de una pieza, la calma que sigue al final de una obra, el suspenso creado por los silencios entre dos partes de otra, la pausa que anuncia la repetición de un tema, el silencio inquietante que prepara la atronadora llegada de nuevos instrumentos en una pieza. No respetarlos puede distorsionar la interpretación y, jugar con varias personas, constituye un hándicap importante ya que el juego no estará sincronizado. Imagina que en el texto que estás leyendo todas las palabras están agrupadas, sin comas, sin líneas de párrafo.
Los silencios puntúan de la misma manera la obra, haciéndola respirar para que nos cuente como una canción la historia que el compositor quería transmitirnos. Así, habrá piezas especialmente locuaces y con pocas pausas y otras más sencillas, más aireadas, en las que las múltiples interrupciones permitirán que las notas tomen vuelo y resalten mejor.
Ejercicios para realizar desde la primera infancia.
El terreno se prepara desde la primera infancia invitando a los músicos en ciernes a escuchar el relativo silencio de su entorno (bosque), a jugar al rey del silencio, a tomar conciencia de la acústica de las diferentes salas, de la contaminación acústica (con un decibelímetro como apoyo). El silencio es el espacio vacío, la página en blanco de la que surgirá el ruido o la música melodiosa. Puede dar miedo pero se puede domar, sobre todo a través del lenguaje, porque sí, hacemos descansos diarios, marcamos minutos de silencio, dejamos escapar suspiros elocuentes…
¿Sabías?
- Hay un silencio que dura ocho compases, el resto pega, que corresponde a la nota cuadrada de la misma duración.
- El silencio más corto es el suspiro de treinta segundos (duración de una corchea quíntuple).
- El símbolo de medio descanso también se utiliza por conveniencia en el centro del compás para indicar que el compás es completamente silencioso.
- Taceto tiene el mismo papel en una partitura orquestal (y significa «silencioso» en latín).
- No escribimos silencios al comienzo del primer compás de una partitura.
- Suspiro se escribe de dos maneras diferentes.
- El clímax (tocar una nota de la duración elegida por el intérprete) es una forma de introducir el silencio.
John Cage, un famoso compositor, en su pieza “4’33’” tocará valientemente el silencio durante toda una canción.
- Muchos compositores de origen oriental han creado piezas en las que los silencios son meditativos:
Y tú, ¿has vivido un momento de silencio que te marcó para siempre?
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